FAQ

FAQ

1. «Garabandal, solo Dios lo sabe». ¿Qué significa este título?

El título de esta película, «Garabandal, solo Dios lo sabe», ha sido largamente meditado y expresa nuestra conciencia de que solo Dios sabe lo que realmente pasó en San Sebastián de Garabandal. La Iglesia aún no tiene claridad, por eso no ha emitido todavía un juicio definitivo. Refleja además otra certeza, la de que solo Dios sabe lo que había en el corazón de cada uno de los protagonistas de esta historia y de los que interpretaron tales hechos. «Garabandal, solo Dios lo sabe» no pretende hacer juicios, tan solo transmite la experiencia descrita por los centenares de testigos que vivieron los hechos.

Pero hay una cosa más, solo Dios sabe los designios que el Señor y Nuestra Madre la Virgen tenían y tienen sobre Garabandal. Nosotros, como siervos inútiles, debemos estar al servicio de ese querer de Dios, y tener la prudencia de no estorbar sus proyectos de amor sobre la humanidad.

 

 

2. ¿Puede hacerse una película sobre unas apariciones que todavía no han sido aprobadas? ¿No sería eso ir en contra de la Iglesia?

Actualmente ningún artículo del Código de Derecho Canónico prohíbe la divulgación de revelaciones, visiones, profecías o milagros, aun cuando estos no estén todavía aprobados por la Iglesia. El límite evidente para realizar estas publicaciones es que no pongan en peligro la fe o la moral de la Iglesia. La Diócesis de Santander siempre ha asegurado que no ha encontrado en el contenido doctrinal de las apariciones de San Sebastián de Garabandal nada contrario a la fe de la Iglesia. En cuanto a los fenómenos en sí, afirma que «no consta sobrenaturalidad», confesando de esta manera que el caso no está cerrado, ni mucho menos condenado. Dar a conocer los hechos de Garabandal, y pedir a la Iglesia, con todo el respeto y sumisión, que complete unos estudios en los que nunca se profundizó, no es ir en contra de la Iglesia sino seguramente, al contrario, es pedirle que salga de una ambigüedad que no beneficia a nadie.


 

3. ¿Qué significa esa expresión: «No consta sobrenaturalidad»?

«No consta sobrenaturalidad» es un concepto fundamental para comprender la situación de Garabandal. Frente a una presunta aparición y tras un correcto discernimiento, la Iglesia puede pronunciarse en una de estas maneras:

            1.- «Consta el origen sobrenatural». Es decir, ha habido una manifestación del Señor, de la Virgen, de un santo...

            2.- «Consta el origen no sobrenatural». Es decir, no ha habido manifestación y nos encontramos ante un fraude, un fenómeno de autosugestión o, en el peor de los casos, ante una intervención diabólica.

            3.- Pero cuando todavía no se ve claro, cuando faltan datos sobre los que investigar, cuando aún no sabe con certeza cuál es el origen de un suceso... entonces la Iglesia declara que «no consta el origen sobrenatural». Esto no significa que no ha habido aparición, sino que aún no consta, que aún faltan datos para un claro discernimiento. La posición del adverbio «no» es clave, porque cambia totalmente el sentido de la frase. En este estado se encuentra Garabandal: «No consta el origen sobrenatural».

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4. ¿De qué trata esta película?

Sinopsis de «Garabandal, solo Dios lo sabe»:

18 de junio de 1961. En una pequeña aldea del norte de España, San Sebastián de Garabandal, cuatro niñas —Conchita, Jacinta, Mari Loli y Mari Cruz— afirman haber tenido una aparición de san Miguel Arcángel. Días después —el 2 de julio de 1961—, reciben la visita de la Virgen del Carmen. Tras esta primera vez, se siguen más de dos mil encuentros con la celestial Señora. El párroco del pueblo, don Valentín, y el brigada de la Guardia Civil, don Juan Álvarez Seco, se encontrarán súbitamente implicados como protagonistas en un acontecimiento que les desborda, tratando de comprender dónde está la verdad, frente a una jerarquía perpleja, y ante una multitud cada vez más creciente de personas que acuden al pueblo en busca de respuestas.

 


 

5. ¿Quién es el protagonista de esta película?

La Virgen María es la gran protagonista de «Garabandal, solo Dios lo sabe». El trabajo de los más de 300 intérpretes y de todo el equipo técnico tenía por objeto permitir que Ella —con su presencia materna— pudiera manifestarse a través de esta película. No en vano, al comenzar cada jornada de trabajo, las voces de todos se unían en una única oración: «Madre, concede a esta película transmitir tu bendición».

6. «Garabandal, solo Dios lo sabe», ¿es una película basada en hechos reales? ¿Hasta qué punto se puede sostener esta afirmación?

En efecto, «Garabandal, solo Dios lo sabe» es una película histórica, basada en hechos reales. Cada escena, cada personaje y cada anécdota recogidas en su guión tienen suficiente base histórica como para afirmar que es una película basada en hechos reales. En muchos casos, se han cambiado las circunstancias, los detalles o los nombres de las personas reales detrás de los hechos con el expreso deseo de no señalar a nadie. «Garabandal, solo Dios lo sabe» no juzga a nadie y da por descontada la recta intención de todos los que intervinieron en esta trama. Pero señala unos acontecimientos históricos que no han sido debidamente aclarados, y que aún deben ser objeto de un estudio libre de prejuicios.

7. ¿Cuál es el papel de la banda sonora de «Garabandal, solo Dios lo sabe»?

La banda sonora de cualquier película es un elemento esencial para potenciar, explicar y matizar aquellas emociones que las imágenes por sí solas no son capaces de expresar. Obviamente, también es así en nuestra película. Pero en «Garabandal, solo Dios lo sabe» la música añade algo más: es la presencia serena de Nuestra Madre, la Virgen María, que llama a sus hijos con acentos que solo una madre es capaz de pronunciar; que sufre nuestros errores y perdona nuestros desaciertos; que consuela, abraza y acaricia, curando tantas heridas interiores que nos atormentan; que invita a acercarse sin miedo porque comprende nuestros sufrimientos y nuestros miedos; que busca nuestro bien más alto: la salvación de nuestras almas.

8. ¿Por qué empieza la película de la manera en que lo hace?

El detonante de la película hace referencia a una situación real, la entrevista que uno de los obispos de Santander tuvo con una de las videntes, Conchita González, interna esta en un colegio de Pamplona. El encuentro tuvo lugar el 30 de agosto de 1966 cuando, no solo las apariciones ya habían terminado, sino cuando las niñas —y de manera especial Conchita— se veían acosadas por momentos de densa oscuridad espiritual. Desde esa situación de profunda inquietud interior, comienzan una serie de flashback, es decir, de bruscos desplazamientos hacia el pasado en busca de respuestas que iluminen el presente. Así, de la mano de los recuerdos de la niña, el espectador se sumerge en lo que realmente sucedió en San Sebastián de Garabandal, entre los años 1961 a 1965.

9. ¿Cuáles son los momentos clave de la trama de esta película?

La película «Garabandal, solo Dios lo sabe» presenta los momentos fundamentales de la historia de las apariciones: primera aparición del Ángel y de la Virgen, comienzo del conflicto con la jerarquía, primer mensaje de la Virgen, fenómenos extraordinarios, dudas de las niñas, segundo mensaje… Pero hay un acontecimiento clave que, de alguna manera, determina la posición de los distintos interlocutores frente a los acontecimientos: es el milagro de la Comunión visible que es, para unos, la ratificación definitiva de la sobrenaturalidad de los hechos de Garabandal y, para otros, en cambio, la confirmación de todo lo contrario. Mientras tanto, el brigada de la Guardia Civil, don Juan Álvarez Seco, avanza fatigosamente bajo el peso de su responsabilidad, hasta llegar el momento en que la certeza interior se impone, obligándole a declarar ante Conchita: «¿Sabes Conchita? Aunque, en algún momento de duda tú llegarás a negarlo todo, yo nunca podría negar todo lo que he visto, todo lo que he vivido aquí. Y si tú lo haces, ante un momento de duda, de confusión, de oscuridad, incluso de profundo sufrimiento, para mí no cambiaría nada».

10. ¿La película refleja de manera verídica la actuación de la Comisión encargada del estudio de las apariciones?

Lamentablemente, la actuación de la Comisión encargada del estudio de las apariciones dejó mucho que desear e, incluso, dio muestras de un proceder mediatizado a causa de prejuicios y tomas de posición previas al conocimiento de los hechos. El testimonio de los testigos, también aquí, es unánime: los miembros de la Comisión apenas visitaron Garabandal; vieron muy pocas cosas; no entrevistaron en profundidad a las niñas; no hablaron con sus padres ni con sus familiares, ni con otros muchos importantes testigos… y ni siquiera hicieron público un informe que diera respuesta a los muchos interrogantes que los hechos de Garabandal habían hecho surgir.

De la precipitación de sus conclusiones habla sobradamente la fecha de la primera nota oficial del Obispado de Santander. Si las apariciones habían comenzado el 18 de junio de 1961, el 26 de agosto de esa mismo año, solo dos meses después de la primera supuesta manifestación, el documento episcopal — «en vista del informe que nos ha sido presentado (por la Comisión)»— afirmaba: «Nada, hasta el presente, nos obliga a afirmar la sobrenaturalidad de los hechos allí ocurridos». Para un asunto de tanta envergadura como el que se estaba desarrollando en Garabandal, dos meses de estudio era demasiado poco. Más aún cuando, en la práctica, el estudio de los fenómenos —en ese momento todavía en curso— terminó ahí.

Que esta primera Comisión, y por lo tanto sus informes, no pueden ser tenidos en cuenta se desprende de dos hechos. El primero tuvo lugar el 30 de Mayo de 1983, cuando el doctor Luis Morales Noriega, médico principal de la Comisión investigadora de las apariciones, se retractó de su anterior opinión negativa en una conferencia que dio en el Ateneo de la ciudad de Santander, ante una gran afluencia de público y con permiso del que en ese momento era Obispo de Santander, Mons. D. Juan Antonio del Val Gallo que, antes de ser nombrado obispo, también había formado parte de esa primera Comisión. Dicha conferencia la reiteró en Madrid poco tiempo después. El segundo hecho fue que el mismo Mons. D. Juan Antonio del Val Gallo nombró, en 1989, una segunda Comisión investigadora, manifestando de esta manera que los estudios previos —que él conocía en primera persona— eran insuficientes. Por desgracia, esta segunda Comisión repitió algunos de los errores de la primera y añadió otros, como no interrogar siquiera a las videntes ni a los testigos presenciales de los hechos. Por eso, se puede afirmar con toda honestidad que el estudio oficial de lo que realmente sucedió en Garabandal está todavía pendiente de realización.

11. Las supuestas videntes llegaron a negar haber visto a la Virgen, ¿de qué manera hay que entender estas negaciones?

Mucho se ha hablado acerca de las «negaciones» de las niñas. Es curioso, pero la Virgen se lo había avisado mucho tiempo antes de que ocurrieran, y ellas no se lo podían creer. «¿Cómo vamos a negar si te estamos viendo?», decían confiadas. Poco sabían ellas de las oscuridades interiores a través de las que el Señor purifica a las almas y consolida sus obras. Quizás tampoco supieron medir sus fuerzas, la de cuatro pobres niñas de aldea, frente a la abrumadora presión de tantas personas a las que respetaban y querían obedecer.

Expertos teólogos que han estudiado los fenómenos de Garabandal afirman que, más que de negaciones, habría que hablar de «vacilaciones momentáneas» y, por otra parte, perfectamente comprensibles dada la situación en la que se encontraban. Varias de las niñas ni siquiera lo negaron «todo», como es el caso de Jacinta, que nunca negó la visión del Sagrado Corazón que tuvo a finales de junio de 1961. Lo que es claro es que, frente a los hechos concretos y reales presenciados y estudiados por multitud de testigos, estas débiles vacilaciones no pueden usarse como argumento para juzgar los fenómenos. De hecho, no tuvo que pasar mucho tiempo para que las niñas se retractaran de esas negaciones conseguidas través de intimidaciones de varios tipos. Pero eso, como tantas veces ocurre, ya no era noticia.

12. ¿En qué consistían eso que las niñas definían con el nombre de «llamadas»?

A las cuatro supuestas videntes de San Sebastián de Garabandal solo les cogió por sorpresa la primera aparición del Ángel, el 18 de junio de 1961. Ese día, ciertamente, no se lo esperaban. Pero todas las demás apariciones que tuvieron—y se calculan más de 2.000— irían precedidas de un curioso fenómeno: las llamadas. Ellas explicaban las llamadas como un sentimiento de alegría interior. Antes de cada éxtasis, las niñas tenían tres llamadas. Declara una de ellas, Conchita González, en su Diario: «La primera es una alegría más pequeña, la segunda ya es algo mayor, pero a la tercera ya nos ponemos muy nerviosas y con mucha alegría. Entonces ya viene (la aparición)». La tercera llamada les hace salir corriendo en dirección al lugar donde va a tener lugar la aparición. Aunque las cogiera a cada una en un lugar distinto y a una distancia distinta, siempre llegaban todas al mismo lugar y al mismo tiempo y, al unísono, caían en éxtasis todas a la vez. El público, perplejo ante estas abrumadoras coincidencias, trata enseguida de comprobar su autenticidad. El párroco en persona las separa y vigila, en un tiempo en que los móviles no existían. La coordinación sigue siendo perfecta.

13. Las videntes de Garabandal han confesado que, en ocasiones, fingieron algunos éxtasis. ¿Por qué lo hicieron? ¿Significa esto que todo fue mentira?

Ciertamente, en algunas —pocas— ocasiones las niñas de Garabandal fingieron éxtasis. Pero, para cualquiera que hubiera sido testigo de un éxtasis verdadero, era muy fácil darse cuenta de que estaban fingiendo precisamente porque, cuando fingían, las niñas eran incapaces de hacer lo que cada día hacían en los éxtasis verdaderos. De alguna manera, los éxtasis fingidos reafirman la falta de explicación natural para tantas cosas como se vivieron en Garabandal.

Por otra parte, es cierto que las niñas actuaron mal fingiendo los éxtasis pero, en su descargo, hay que afirmar que lo hicieron siempre movidas por el deseo de hacer el bien a todas aquellas personas que venían de tan lejos para ser testigos de los acontecimientos. La mayor parte de las veces, los «fingimientos» se limitaban a «alargar» un poco los éxtasis cuando la gente pedía que no se fuera la Virgen, o a «adelantar» el comienzo del trance cuando ya habían recibido la segunda «llamada» y sabían que, en breve, llegaría la Virgen de verdad. Con todo, aunque no se les puede justificar, no se puede dudar de su buena voluntad, ni mucho menos descalificar todo lo acaecido en Garabandal porque, en ocasiones muy concretas, las niñas simularan estar viendo a la Virgen.

14. ¿Garabandal está condenado por la Iglesia?

No, en absoluto. Garabandal no está condenado por la Iglesia. Lo que la Iglesia afirma, como explicábamos en la pregunta nº 3, es que «no consta el origen sobrenatural» de los hechos de Garabandal. Esto no significa que no ha habido aparición, sino que aún no tenemos la certeza ni de que la haya habido, ni de que no la haya habido. En el fondo, es una confesión de que faltan aún estudios profundos sobre el tema.

Es importante señalar que, todos los obispos de Santander, han coincidido en afirmar que tanto la doctrina como las recomendaciones espirituales que se ofrecen en Garabandal son correctas: «No hemos encontrado materia de censura eclesiástica condenatoria, ni en la doctrina, ni en las recomendaciones espirituales» (Mons. Eugenio Beitia. 8 julio 1965).

 

 

15. Las notas oficiales publicadas por el Obispado de Santander prohibían a sacerdotes, religiosos y religiosas visitar Garabandal. ¿Siguen vigentes esas prohibiciones?

En un primer momento, los Obispos de Santander tomaron algunas medidas disciplinares —de acuerdo con el Código de Derecho Canónico de la época— como la prohibición de acudir al lugar a sacerdotes y religiosos. La intención manifestada por el entonces administrador apostólico a cargo de la Diócesis de Santander, Mons. D. Doroteo Fernández, era la de limitar la popularidad que el caso estaba adquiriendo para facilitar poder llegar a «la luz de la verdad».

Pero esas prohibiciones fueron removidas años después por don Juan Antonio del Val Gallo, que había conocido en primera persona los fenómenos de Garabandal puesto que formó parte de la primera Comisión de estudios de las apariciones muchos años antes de ser nombrado obispo de Santander. Ninguna prohibición pesa en la actualidad sobre Garabandal.

16. Cierre de la película: última aparición de la Virgen y conferencia del doctor Morales en el Ateneo de Santander. ¿Qué efecto se quiere crear en el espectador?

El doctor Luis Morales, en su condición de psiquiatra, fue convocado para ser el médico principal de la Comisión constituida para el estudio de los acontecimientos de San Sebastián de Garabandal. Durante años, se posicionó duramente en contra de esos fenómenos. Era toda una institución dentro del campo de la psiquiatría, por eso la conferencia que pronunció el 30 de mayo de 1983 en el Ateneo de la ciudad de Santander, tuvo una gran repercusión. Con permiso de Mons. Del Val, en ese momento obispo de Santander, el Dr. Morales reconoció haber intervenido directamente para frenar los estudios de la comisión y dirigirlos a conclusiones negativas y preconcebidas. Se retractó de su opinión negativa y reconoció la autenticidad de las apariciones de Garabandal.

La última escena de la película «Garabandal, solo Dios lo sabe», reproduce de modo verídico aquella otra de la que fue testigo el numeroso público que abarrotaba esa tarde el Ateneo de Santander. Es una confirmación de que Garabandal no es un caso cerrado, de que los hechos que allí ocurrieron no han sido debidamente aclarados, y que aún deben ser objeto de un estudio libre de prejuicios.