En estos días se estrena la primera película sobre las apariciones de Garabandal. Muchos fieles están entusiasmados pues, en ella, de forma muy respetuosa, se dan a conocer unas apariciones y mensajes de enorme actualidad y que ha tocado ya muchos corazones. Unánimemente, los obispos de Santander que han comentado estos mensajes, han señalado siempre que se trata de contenidos ortodoxos y laudables (Mons. Beitia en 1965, Mons. Cirarda en 1970, Mons. del Val en 2000 y Mons. Osoro en 2007).[1]  Sin embargo, las apariciones no están todavía aprobadas; aunque tampoco han sido rechazadas: el obispo actual de la Diócesis firmó el 24 de junio de 2015 el dictamen más reciente, declarando que NON CONSTAT la sobrenaturalidad de los sucesos. NON CONSTAT significa que la Iglesia espera nuevos datos para pronunciarse, como podrían ser abundantes frutos en las almas: la Iglesia espera. Sin embargo, estos días, un sacerdote acusó a unos fieles por difundir la película, diciendo tajantemente que NON CONSTAT, para él, significa que “no hay nada sobrenatural; por lo que el caso está cerrado en contra”. Gracias a Dios, este sacerdote se equivoca completamente. En 1978, la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) incluyó la expresión NON CONSTAT en sus Normas sobre el modo de proceder en el discernimiento de presuntas apariciones y revelaciones. En 2011, el Card. Levada publicó esas normas. El texto completo en referencia a la expresión NON CONSTAT dice:

“La mentalidad actual y las exigencias de una investigación científicamente crítica hacen más difícil o casi imposible emitir con la debida rapidez aquel juicio con el que en el pasado se concluían las investigaciones sobre estas cuestiones (constat de supernaturalitate, non constat de supernaturalitate: consta el origen sobrenatural, no consta el origen sobrenatural) y que ofrecía a los ordinarios la posibilidad de permitir o de prohibir el culto público u otras formas de devoción entre los fieles”.

De cara a valorar unas apariciones, las opciones lógicas son 3: aprobación, condena o duda. Sin embargo, el texto de la CDF solo habla de 2: CONSTAT y NON CONSTAT. La Congregación omite la expresión condenatoria: CONSTAT DE NON. Con la afirmación citada, el Cardenal reconoce, con un realismo humilde, que en estos asuntos es fácil equivocarse. En el pasado, ciertas revelaciones fueron prohibidas y luego aprobadas: la Divina Misericordia de Sta. Faustina Kowalska fue condenada en 1959 (CDF, “Notificación 6.III.1959” en AAS, 25.IV.1959, p. 271), primero por su Ordinario y luego por la CDF; sin embargo, en 1978 la misma Congregación aprobó esta devoción (CDF, “Notificación 15 de abril de 1978” en AAS, 30.VI.1978, p. 350). Cierto es que en casos de fraude o abuso, el Vaticano podría condenar. Con todo, fuera de esos casos lamentables, el Vaticano prefiere no acudir a la condena para evitar precipitaciones. Lo normal, desde 1978, será expresar tan solo CONSTAT o NON CONSTAT -aprobación o incerteza-. Sin embargo, este gesto de prudencia y delicadeza eclesial, es interpretado por algunas personas, como el sacerdote que cité antes, como un endurecimiento: y en lugar de quitar la condena, piensan que el Vaticano ha suprimido la incerteza: piensan que si las opciones son dos, CONSTAT y NON CONSTAT, significan aprobación y condena. Sin embargo, la Teología más actual es fiel a la tradición: la revista de la Sociedad Mariológica Española en 2009 o Manfred Hauke en 2015, miembro de la Pontificia Academia Mariana Internacional, entre otros, afirman que, aún hoy, las opciones son 3: “El juicio puede ser CONSTAT de supernaturalitate, CONSTAT DE NON supernaturalitate o NON CONSTAT de supernaturalitate: se constata el carácter sobrenatural del evento, se rechaza o bien se subraya no poder afirmar el origen divino”.[2] Aprobación, condena o duda. Dos expresiones negativas se deben distinguir:

  • - La primera negación es condena: CONSTAT DE NON (se constata la NO sobrenaturalidad).
  • - La segunda expresa duda: NON CONSTAT (NO se constata la sobrenaturalidad). La expresión NON CONSTAT, “aunque negativa en su forma, no expresa sino una duda de la Comisión, que no concluye en una conclusión mayoritaria, lo que no aclara ni la situación ni a los fieles en búsqueda de discernimiento. De esta manera la autoridad diocesana (dicho más claramente) permanece en la ambigüedad”.[3]

Según el Magisterio y la Teología, NON CONSTAT significa que la Iglesia no condena ni aprueba. La cuestión, por tanto, está abierta a todos los efectos, y los fieles pueden acudir allí. La Iglesia, al insistir en la ortodoxia de Garabandal, no ve ningún mal, aunque espera nuevos datos o frutos espirituales para aprobar las apariciones.

En Garabandal, medidas disciplinares prohibieron la peregrinación de los sacerdotes a la aldea desde 1961 y 1962. Sin embargo, en 1991 y 2007, Mons. Juan A. del Val y Mons. Carlos Osoro rescindieron aquellas prohibiciones, animando a que los peregrinos acudan con fe a la aldea: y es que los frutos son absolutamente admirables. Así, a la espera de que la Iglesia ofrezca un juicio definitivo, los fieles pueden ya acercarse con devoción a Garabandal. Precisamente, en la abundancia de frutos espirituales de estas peregrinaciones, la Iglesia encontrará el mejor argumento para juzgar los fenómenos. En 2017, la Tesis Doctoral del sacerdote José Luis Saavedra, aprobada con la máxima calificación en la Universidad de Navarra, habla de frutos asombrosos en Garabandal, reales y muy actuales. Búscala en evk.es.

[1] Cf. MONS. DEL VAL, J. A., “Testimonio audiovisual sobre Garabandal” en TUBBERTY, M., Garabandal: The Eyewitnesses, Auckland 1996 (audiovisual).
[2] HAUKE, M., Introducción a la Mariología, BAC: Madrid 2015, 262.
[3] GUTIÉRREZ GONZÁLEZ, J., “Las apariciones de la Virgen María”, o. c. en nota 4, 428.