Los testigos

Muchas personas escriben y hablan sobre las apariciones de San Sebastián de Garabandal. Eso es una buena señal, porque muestra el gran interés que siguen suscitando los hechos allí ocurridos. Pero, ante cualquier acontecimiento, a quien queremos escuchar es a los testigos, a los que vieron en primera persona lo que pasó, a los que conocieron de primera mano a sus protagonistas. Eso mismo nos sucede en Garabandal: queremos escuchar a los que lo vivieron; queremos saber qué pruebas recibieron para creer que la Virgen estaba allí; queremos escuchar sus reflexiones y también sus argumentos.Y también queremos saber qué frutos está dando Garabandal: queremos escuchar a esos otros testigos que afirman que la vida les cambió en Garabandal porque recibieron allí una gracia de conversión, de sanación espiritual o incluso física, de crecimiento en la fe, de consuelo interior. Con esta sección están invitados a contribuir todos los que se experimenten —de una forma o de otra— testigos de las apariciones de Garabandal. Quien lo desee, puede enviar su testimonio a través del correo electrónico: press@peliculagarabandal.com

Sin respuesta razonable

Hemos publicado ya los recuerdos de Román Martínez del Cerro acerca de los once días que pasó en Garabandal en el verano de 1962. A ese testimonio, Román quiere añadir este otro texto. Si en Garabandal no hubo una intervención sobrenatural, ¿cómo es posible que él lleve más de cincuenta años tratando de encontrar una respuesta razonable a lo que vivió? Como testigo de los hechos de Garabandal, se pregunta por qué no se ha hecho todavía una investigación seria sobre lo sucedido.

Quiero completar aquel mi primer testimonio. Deseo manifestar mi absoluta obediencia a la autoridad eclesiástica y, más concretamente en este caso, al Obispo de Santander en todo lo que a su ministerio se refiere.

He consultado escritos de mi primera visita a San Sebastián de Garabandal, y confirmo que fueron exactamente once los días que pasé allí, en el mes de julio de 1962. Durante ese periodo de tiempo pude ser testigo directo de catorce visiones de las niñas.

Aquella experiencia fue de enorme importancia para confirmar mi fe en aquellos momentos y en toda mi vida. El conjunto de lo vivido me resultó asombroso. Vivencias y hechos que, desde un punto de vista natural, me resultan imposibles de explicar, sobre todo teniendo en cuenta las circunstancias del lugar, del momento histórico y de la inocencia de aquellas cuatro niñas.

En aquellos momentos —y aún en la actualidad— me hice y me sigo haciendo una serie de interrogantes a los que no consigo encontrar una respuesta humanamente razonable. Estas son mis preguntas:

1.- Concordancia de los hechos. Los hechos se suceden simultáneamente sobre cuatro niñas sencillas y normales, para nada histéricas, en cuyas declaraciones y actos hay absoluta concordancia.

2.- Prodigios inexplicables. Embellecimiento, descubrimiento de personas, descubrimientos de conciencias, de objetos… Rigidez y, a la vez, ligereza y suavidad de las niñas en las apariciones. Posturas a veces inexplicables, pero siempre bellas y en posiciones honestas, etc.

3.- Estética. Los hechos se presentan con inefable belleza: en rostros, paisajes, ingenuidad, etc.

4.- Enseñanza. Con los hechos se aprueban verdades que pertenecen a la más sólida tradición cristiana. Tanto en aspectos dogmáticos como morales, incluso litúrgicos. Se ensalza la autoridad paterna, la autoridad de la Iglesia, el amor a la Eucaristía, a la Santísima Virgen, al Arcángel San Miguel, el ayuno eucarístico, la oración por las almas de purgatorio, el cuidado de los enfermos, la necesidad de la oración y del sacrificio reparador, las venerables tradiciones marianas: la Virgen del Carmen, del Rosario, la Reina de los Ángeles, Perpetuo Socorro… La castidad, el pudor, la pobreza voluntaria. En general, la fe y mejora de las costumbres.


5.-  Ambiente de pobreza y falta de cualquier comodidad, física e incluso espiritual: «Los caminos del Señor son estrechos, largos y empinados». Nada mejor para explicar el Garabandal de aquellos años.

6.- Se hablaba de curaciones y hechos sobrenaturales. Yo solo presencié la comunión de Conchita del 18 de julio de aquel año. Vi la Sagrada Forma en la lengua de Conchita a menos de dos metros de distancia de ella. Pero siempre me he preguntado si se ha investigado, uno por uno, estos hechos de los que tanto se hablaba en aquellos años.

Román Martínez del Cerro   
El Puerto de Santa María, a 21 de junio de 2015