En los medios

infocatolicaEn su blog de Infocatolica llamado «Scriptorium», Javier Paredes escribe el 2-12-2017 el artículo: «Por las doce “estrullucas” (sobre la película de Garabandal)». Javier interpreta en la película a Mons. Alfaro y, con su característico y a la vez sobrenatural sentido del humor, explica lo que él ha cobrado a cambio de su intervención en la película «Garabandal, solo Dios lo sabe».

Aquí el texto del profesor Paredes.

Por las doce "estrellucas" (sobre la película de Garabandal)

Pues sí, no tengo otra que decir la verdad. Ciertamente la película de Garabandal —que por cierto tiene una página magnífica con el trailer y muchas fotos y noticias www.peliculagarabandal.com — se ha hecho sin presupuesto y ha salido fenomenal, con toda la categoría para poderla proyectar en cines a partir del mes de febrero. Lógicamente los actores no han cobrado ni un duro, que se decía antes. Y esta es la verdad que tengo que revelar, no ha cobrado ninguno, pero yo sí. Y es que ya se comprenderá que un catedrático de Universidad y con mis años no puede dejar por mentiroso a aquel que decía aquello de “autoridad que no abusa se desprestigia”.

En los relatos de las apariciones de Garabandal —aquí tienen el enlace de un libro claro y sencillo para enterarse de lo que pasó en Garabandal — siempre me llamó la atención que la Virgen le dejara la corona de estrullucas a las niñas videntes cuando se la pidieron en un éxtasis. Lo cierto es que tampoco me extrañó, porque quien haya tenido hijas sabe perfectamente cuánto les gusta a las niñas las diademas y las coronas. Por los menos eso les ha pasado y les sigue pasando a las mías. No hace mucho una de mis hijas se dio cuenta en el ascensor, cuando iba a la Facultad, que llevaba puesta una diadema que la tiene desde niña y se la quitó de inmediato porque la tal diadema tiene unas orejas de tigre.

Pero a lo que estábamos: yo por hacer de obispo en la película de Garabandal, como dije, sí que he recibo algo por mi participación y tengo que contarlo. Yo le he pedido a la Virgen que me de las doce estrullucas de su corona y tengo la seguridad que me las dará, aunque se quede sin corona. Una estrulluca ya se la habrá dado a mi hija María, que se fue al Cielo cuando nació. Siete más son para cada uno de mis hijos y otras dos, para mi mujer y para mí. Y como todavía quedan dos, esas son para dos amigos míos que se llaman igual, pero no puedo decir quienes son, porque si no el resto de los amigos me la lían. Y por supuesto que ya le he encargado al orfebre que le hizo la primera corona a Nuestra Madre que la haga otra, para que cuando nos dé todas las estrellucas que tiene ahora, siga coronada de Cielo.

Javier Paredes

Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá.