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 Alfonso y PaulaLes ofrecemos a continuación el testimonio de un generoso trabajador de Nuestra: Alfonso Morán, que colabora como promotor y traductor de «Garabandal, solo Dios lo sabe» en sus estrenos en los EEUU.

 Cuando se me pidió que tradujese las entrevistas de Rafael y Esmeralda —actores de «Garabandal, solo Dios lo sabe» en su visita a los EEUU— sinceramente sentí que había otros mejores que yo. Honestamente, no quería el trabajo porque no creía que lo podía hacer suficientemente bien. Me sentía inseguro y algo abrumado por la responsabilidad y un sentido de humildad falsa. Además, no tenía ingresos para viajar, así que parecía una buena combinación de circunstancias (excusas) para declinar esta invitación.

 Lo que sucedió después fue verdaderamente increíble, y es lo que quiero compartir con ustedes desde estas líneas. Terminé en Nueva York traduciendo la entrevista previa al estreno en el Regal Cinemas E-Walk, cerca de Times Square, en el corazón de Manhattan, un mes después de la Navidad y de que Nuestra Señora diera a luz al Niño Jesús. En español solemos decir que no hay coincidencias sino «Diocidencias».   

 Aunque no me di cuenta enseguida, subsiguientemente entendí claramente que fue Nuestra Madre quien seleccionó Nueva York para el pre-estreno de esta película. Al llegar a los Estados Unidos, Nuestra Señora de Garabandal ya había comenzado a mostrar su amor por nosotros, invitándonos a la conversión y llamándonos al arrepentimiento, a la penitencia y a ofrecer sacrificios. Esto sucedió solo dos días después de que se hubiera firmado una ley en Nueva York permitiendo los abortos de embarazos a término. Nadie dentro del equipo de producción podía haber sabido que esta ley se iba a firmar. Nadie pensó en hacer declaraciones de índole religiosa o política. Pero Nuestra Señora lo hizo en su manera siempre amorosa y humilde. 

El compartir con Rafa y Esme fue un regalo. Para aquellos que no hayan visto la película, juegan el papel del párroco de la aldea y la madre de Conchita. En la vida real son marido y mujer y los padres de seis magníficos niños. Hablando con ellos y con otros miembros del equipo de producción acerca de sus experiencias en el desarrollo y estreno de esta película, aprendí que muchos de los partícipes en un momento u otro se sentían de la misma manera: pequeños y abrumados. 

Compartiendo mis pobres pensamientos con ellos, Rafa y Esme me dijeron con toda humildad:

«No somos nosotros, sino Nuestra Madre quien está haciendo el verdadero trabajo». ¡Qué acertada afirmación! Una cosa es evidente en cuanto a esta película: aun habiendo tenido los recursos financieros y las conexiones, nadie hubiese podido lograr lo que esta película ya ha logrado. En España, donde por décadas muchos se han apartado de la fe, hubo una audiencia considerable en los teatros. Muchos boletines diocesanos elogiaron la película, y un gran número de peregrinos hicieron viajes a Garabandal, algo que no se había visto en décadas. En México, la película desplazó a éxitos de Hollywood que se presentaban en los teatros al mismo tiempo, algo jamás visto al tratarse de una película católica. Más de 100.000 personas vieron la película en solamente dos semanas.  En Centroamérica y en América del Sur la película ha sido un gran éxito y más y más ciudades se están añadiendo para el estreno de la película.

 ¿Cómo pudieron estas corporaciones multinacionales con grandes redes de teatros acoger el estreno de esta película? ¡Después de todo, se trata de una película religiosa, en español con subtítulos! Nadie hubiera predicho que esa fuese una buena combinación para un éxito en las taquillas. El convencer a esas empresas fue verdaderamente difícil. La verdad es que requirió a personas como tú y yo, a voluntarios sin contactos ni conexiones, dispuestos a tocar puertas de personas desconocidas, intercambiando con personas escépticas que no creían.  Los voluntarios tuvieron que sobrepasar su reticencia, su nivel de confianza, y sus propias dudas. Al tocar la puerta de una persona o hablar de la película, solo somos mensajeros comunicando un mensaje, y lo que sucede luego está en manos de Nuestra Señora.

En cuanto a mi labor o la tuya, Ella bien pudo haber seleccionado a otra persona. Sin embargo, no lo hizo. Te quiso a ti y a mí. No dudes en decir «sí», si Ella te llama. No te descorazones. 

Cuando decimos que sí, Ella lo hace todo. Si oyen mi entrevista en la radio, o escuchan una de mis traducciones, sabrán lo que digo. Titubeo y cometo errores, pero a pesar de mis limitaciones, si algo bueno salió de todo esto, es porque Ella tocó los corazones de los oyentes. Mi trabajo es muy pequeño. ¡El de ustedes es mucho mayor! Tengan ánimo sabiendo que Ella siempre estará con ustedes. Y en cuanto a nuestras dificultades financieras, la Divina Providencia no cesa de asombrarnos. Varios días antes de emprender el viaje a Nueva York, vendimos una pequeña propiedad industrial que habíamos tenido en el mercado por siete largos años. Se vendió a la única persona que había mostrado interés en todos esos años. Llevaba tiempo pidiendo la ayuda de San José, pero ahora entiendo que esa ayuda vino precisamente en este momento. ¿Y saben qué?  ¡Vendí la propiedad a un carpintero y en ella establecerá su taller!

 Gracias, Mamita María. Gracias San José. Y gracias a todos ustedes.

 Alfonso Morán

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