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Salvador Íñiguez es un buen enfermero geriátrico, pero, lo que le hizo mundialmente conocido, fue su participación en la película «Mary’s Land» —Tierra de María— del director de cineSalvador Apostolado español Juan Manuel Cotelo. Y es que, Salvador, una vez que completa su horario y se quita su uniforme, se convierte en un entregado y valiente apóstol, evangelizando en los barrios más sórdidos, entre prostitutas y travestis que reciben, de sus labios, la noticia más consoladora que han escuchado jamás: que Jesús les ama, que valen la Sangre de Cristo, que la Madre de Jesús es su Madre también.

Lo que algunos no saben todavía es el amor que Salvador tiene por la Virgen de Garabandal, cuyo pueblo visitó en el año 2016. Desde que tuvo noticia de la existencia de «Garabandal, solo Dios lo sabe», se ha convertido en el más entusiasmado difusor de la película en México, soñando con el día en que pueda proyectar la primera película sobre Garabandal a las prostitutas y travestis con los que se reúne para rezar el rosario.

Salvador, cuéntanos cómo conociste las apariciones de Garabandal. ¿Quién te contó primero?

Mi abuela paterna. Ella ha sido hasta hoy un parte importante en la historia espiritual de mi vida y de mi familia. Ella fue una mujer campesina que vivió la persecución Cristera con toda su familia. Ella nos hablaba de las apariciones de la Virgen en Fátima, en Lourdes, en Garabandal, del P. Pío y de Medjugorje. Nos insistía siempre en escuchar y poner en práctica los mensajes de la Santísima Virgen. Decía que la Virgen se aparecía en un lugar y en otro porque no hacíamos caso a sus mensajes, que Ella como Madre deseaba que sus hijos volviéramos a Dios, etcétera.  Yo, como niño que era, no entendía muchas cosas. Pero ella, al punto y desde su ignorancia y su amor por la Iglesia, nos explicaba. Y, más que explicarnos, lo importante era ver como ella y sus dos hijos (uno de ellos mi padre) vivían sus vidas espiritualmente hablando. Ellos, desde que tengo uso de razón, siempre fueron adoradores eucarísticos, de Misa casi todos los días (si fallaban algún día era por la distancia que había entre sus lugares de residencia y la Iglesia). Recuerdo su amor a la Iglesia, su fidelidad, su amor y respeto a los sacerdotes... En el rosario de todas las noches a la Santísima Virgen María una petición básica de mi abuelita era: «Por el Papa, los obispos y nuestros Sacerdotes». Entre otras cosas que decía.


Hace relativamente poco pudiste visitar Garabandal. ¿Cuál fue tu experiencia allí?

Sí, estuve en Garabandal y me siento feliz por ello, fue una experiencia que marcó. ¿Por qué? Porque cuando era niño —al ver con cuanta seriedad y fidelidad mi abuela nos contaba todo lo mencionado en el principio respecto a las amorosas y maternales intervenciones de la Virgen María por medio de sus apariciones, y al explicarnos los mensajes, y cómo se desarrollaron los acontecimientos— eso despertó en mí un deseo profundo de poder visitar esos lugares. Pero en la vida hay obstáculos y, por el estado económico de mi familia, de entrada queda totalmente descartada la posibilidad de ir a lugares así, más cuando estos están —literalmente— al otro lado del mundo...
Pero luego, se nos olvida lo que dice la palabra de Dios en Isaías 55,8: «MIS PENSAMIENTOS NO SON LOS PENSAMIENTOS DE USTEDES, NI SUS CAMINOS SON MIS CAMINOS». Basta voltear a ver a nuestro alrededor para ver lo que estamos haciendo del mundo y de la sociedad actualmente. Por querer hacer las cosas totalmente al margen de la ley de Dios, por asumir actitudes soberbias al no escuchar las llamadas maternales de la Santísima Virgen María a la que, de ser posible, le amordazaríamos la boca para que no intervenga en nuestros planes egoístas. Muchas veces decimos servir a Dios y seguir sus inspiraciones, pero, en el fondo, nos servimos de Dios, y esas que llamamos «inspiraciones divinas», están cargadas de nuestros propios intereses. La Virgen viene precisamente a decirnos: «Vuelvan su vida a Dios si quieren ser realmente felices, si quieren vivir en paz». Ella nos  invita en Garabandal a ser buenos  entre nosotros, a vivir la caridad, a poner en el centro de nuestras vidas a Jesús, a adorarlo y a orar por nuestros Pastores, nuestros sacerdotes. Para mí Garabandal es Eucarístico y Sacerdotal. Es un lugar donde la Virgen acaricia tu corazón por medio de la oración silenciosa, un lugar de relación entre tú y Dios. Es un pedazo de Cielo en la tierra.  Como cada lugar donde Dios permite que su Madre se aparezca para manifestar su amor maternal.Salvador Apostolado2

 

¿Qué es lo que más te impresiona de los mensajes de Garabandal?

La SERIEDAD Y FIRMEZA con la que la Virgen nos habló, utilizando fuertes signos de sobrenaturalidad que solo un corazón cerrado a Dios no querrá reconocer. Cumplimos punto por punto lo que Jesús nos dice en Marcos 8,18): «TENIENDO OJOS, ¿NO VEN? Y TENIENDO OIDOS, ¿NO OYEN?». Nos recuerda la TERNURA de una Madre preocupada por sus hijos. Basta recordar algunas de sus palabras a Conchita: «Conchita, no vengo solo por ti, sino que vengo por todos mis hijos, con el deseo de acercarlos a nuestros corazones»… «Cuéntame Conchita, dime cosas de mis hijos; a todos los tengo bajo mi manto». A lo cual la ingenuidad de Conchita le hizo responder: «Es muy pequeño, no cabemos todos». Ella contó cómo nuestra Madre y Señora se había sonreído… Signo son  también cada una de las niñas, signo del acontecimiento real de la presencia de la Santísima Virgen María. Prueba de ello es lo que nos dice Pedro en una de sus cartas: «DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS, Y DA GRACIA A LOS HUMILDES» (1 Pedro 5, 5). Y nadie puede decir lo contrario respecto a esas niñas pobres, sencillas y humildes. Pido a Dios la gracia de no tener un corazón duro para responder al llamado que se nos ha hecho por medio de Garabandal, que no llegue yo a escuchar esta dura sentencia de su bendita Palabra: «CUANDO USTEDES VEN UNA NUBE QUE SE LEVANTA POR EL PONIENTE, INMEDIATAMENTE DICEN: “VA A LLOVER”, Y ASÍ SUCEDE. Y CUANDO SOPLA EL VIENTO SUR, DICEN: “HARÁ CALOR”, Y ASÍ SUCEDE. ¡GENTE SUPERFICIAL! SI USTEDES SABEN INTERPRETAR EL ASPECTO DE LA TIERRA Y DEL CIELO, ¿CÓMO ES QUE NO COMPRENDEN EL TIEMPO PRESENTE?» (Lucas 54-59).


Salvador Rosario¿Qué pensaste cuando supiste que se iba a estrenar una película sobre Garabandal?

Les comparto que, el momento en el que me llegó la noticia, fue una madrugada en un lugar donde estaba de misión. Un hermano en Cristo de España me mando el link y no entendí si era un documental o qué… Lo abrí y, al ver el corto, empecé a llorar como un tontoy mi piel se erizó, por ver Garabandal en una toma aérea y ver a las actrices actuando como las niñas en éxtasis. No paraba de llorar. Me sentía como en Garabandal, abrazado por la Virgen a pesar de todas mis miserias. Lo que hice fue tomar mi rosario y besar la reliquia del misal besado por Ella en Garabandal. Y le dije a la Virgen: «Gracias Mamá por tanto amor. Gracias porque nunca nos abandonas. Perdóname y llévame a tu Hijo». Pensé que esta película debe ser difundida. Debemos dar a conocer a Nuestra Madre y Señora bajo la advocación que sea necesaria. E, inmediatamente después, comencé a enviar pública y privadamente el enlace para que solicitáramos que la película venga a México, que también somos tierra de María.  


Sabemos que tienes la decisión de trabajar activamente en la difusión de la película sobre Garabandal. ¿Por qué? ¿Lo consideras una llamada de Nuestra Madre?

¡Indudablemente! La Santísima Virgen María, a lo largo de la historia de nuestra Iglesia, no ha dejado de intervenir por hacer que volvamos a su Hijo, a Dios. Como algunos de ustedes saben, me dedico a evangelizar en las calles. Eso para mí implica a mis hermanos que viven en la calle o situación de calle (migración, indigencia, drogadicción y prostitución). Yo comparto con ellos la palabra de Dios y el amor maternal de María Santísima. Y para ello me sirvo de sus diferentes advocaciones, dependiendo el tipo de necesidad de la persona. Es aquí donde me doy cuenta de cómo el amor de Nuestra Madre y Señora no se limita a un lugar ni a un grupo determinado de personas. No… Ella viene por todos sus hijos. Y en los prostíbulos, por ejemplo, les he hablado de apariciones marianas y, entre ellas, de Garabandal. Y no veo la hora de poder proyectarles la película: ahí, en la calle donde nos reunimos a rezar el Rosario y meditar la Palabra de Dios. Garabandal y su mensaje amoroso, Eucarístico y Sacerdotal. Garabandal un llamado materno al amor de Dios por cada uno de sus hijos.


¿Volverás a Garabandal?

Espero en Dios volver. Lo deseo de todo corazón. Pero me someto a los planes de mi Jesús, mi Dios y Salvador. Porque más que volver a este lugar santo y bendito como muchos otros de apariciones marianas, lo más importante es vivir su mensaje. Pero humanamente deseo volver.