Noticias

preestreno

Ambiente de fiesta en una sala que se llena apenas se abren las puertas. Nadie quiere llegar tarde a la cita. Es la tarde del 15 de abril de 2017, Sábado Santo, y está a punto de proyectarse la película «Garabandal, solo Dios lo sabe», en un preestreno destinado a los intérpretes y equipo técnico que hicieron posible la realización del filme. Han esperado este momento durante varios meses, desde que terminaron las grabaciones que tuvieron lugar durante los meses de agosto y septiembre del año 2016. Fueron veintisiete días intensísimos —18 días para la grabación de las escenas de exterior y 9 días para los interiores—, con una agenda tan apretada que hubiera bastado cualquier imprevisto —una jornada de lluvia, un retraso, el malestar de uno de los protagonistas…— para hacerla saltar por los aires.

Dificultades a superar hubo muchas. Problemas con los que no se contaba y que tuvieron que resolverse sobre la marcha, más todavía. Pero intérpretes y equipo técnico comenzaban cada jornada con una jaculatoria que se repetía una y otra vez a lo largo de las horas: «Madre, concede a esta película trasmitir tu bendición». Y, a cambio de esa bendición, todos estaban dispuestos a ofrecer, con una sonrisa, austeridad y cansancio, largas horas de pie preparando cada escena, repeticiones interminables…

Los ojos se mantuvieron bien fijos en la pantalla los 96 minutos de proyección. Al final, el aplauso unánime y emocionado lo decía ya todo. Pero queríamos escuchar a los protagonistas, y les hicimos salir uno tras otro: a las «niñas», que en realidad no son tan niñas; al «Brigada» y su esposa, que también son marido y mujer en la vida real; a don Valentín, casado en la vida real con Aniceta; a los obispos, los doctores… Muchos recuerdos, muchas anécdotas, algunas lágrimas de emoción, muchísimas risas… y una certeza: la certeza de que habían arrancado —a fuerza de confianza y sacrificio— la suplicada bendición de Nuestra Madre.

Todos los intérpretes y actores, que trabajaron de forma absolutamente voluntaria, quieren un único pago a sus esfuerzos: que el Señor conceda a todos los espectadores de «Garabandal, solo Dios lo sabe» experimentar ese derramarse de la bendición de Nuestra Madre sobre sus almas, y escuchar su maternal llamada a la conversión.

Fotos

Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
De acuerdo