Fernando

Fernando, nuestro piloto en Miami, ha visto «Garabandal, solo Dios lo sabe» cinco veces ya, acompañando cada vez a un grupo distinto de personas. En una de estas ocasiones, al terminar el film, nadie se movió de las butacas. De manera espontánea, todos los presentes comenzaron a rezar el Ave María al unísono. Fue un momento tan intenso espiritualmente, que muchos salieron del cine entre lágrimas.

Fernando, nuestro piloto en Miami