Desde Játiva

Me han motivado dos cosas principalmente: primero, el milagro de Garabandal, que es una mancha en la Iglesia española, porque podíamos tener una Fátima, Lourdes, Guadalupe o Medjugorje en España y, como siempre, por taparnos los que están arriba pasamos desapercibidos y en el olvido. Gracias a la película volvemos a recordar que lo que sucedió es un milagro realmente. Y la segunda cosa, pero no menos importante —aunque más banal— es que aparece mi amigo Juan Romero, una persona a la que quiero especialmente.