Gabriela Gorkin Klincovich

En los primeros momentos me dije a mí misma que se notaba muchísimo que los actores no eran profesionales, pero —al momento— creo que la misma Virgen se adueña de la película y de la sala también. A partir de ese instante, me sentí en Garabandal y testigo de las apariciones de la Madre de Dios. Y salí ese día convencida de que Ella había venido a Garabandal también por mí. Quiero volver a verla. Es una gracia muy grande el que la hayan rodado y me siento muy agradecida.