Mónica Muquiz, Marbella (España)

¡Para mí ha sido muy fuerte! A mi marido, tres niños y a mí nos ha gustado mucho. Fue muy real, pues el verano pasado estuvimos allí y coincidimos con Jacinta que venía unos días de vacaciones desde Estados Unidos. Vimos su casa por fuera. Gente del pueblo nos contaban que ellos lo habían visto y vivido.

Tenía la certeza de que la Virgen había pasado por ahí. Hubo signos muy especiales y significativos para mí. En el árbol de las apariciones, en la montaña, estaba la bandera de mi país, México. San Miguel dio su mensaje un 18, día que festejamos a la Virgen Peregrina de Schoensttat, además su imagen estaba en la Iglesia del pueblo. Esa imagen llevaba unos meses en mi casa y mi comunidad de Marbella. El Sagrario brillaba sorprendentemente en una Iglesia que estaba cerrada y apagada. El aire, la luz… todo daba mucha paz. Me hubiera quedado ahí a vivir.

Desde la fe es un hecho que, como lo dicen en la película, estas apariciones no vienen a decir nada nuevo, solo a recordarnos el amor y la misericordia de Dios, que solo unos cuantos lo experimentan. María viene como una mamá a recordarnos cómo debemos vivir: ser buenos, orar, reparar...

Ha sido un gozo enorme sentir la cercanía de la Virgen y, a la vez, un gran dolor saber de tantos corazones de piedra. Es como un pasado continuamente presente, palpable y real, ya que lo que ahí se vivió, lo vivimos ahora en nuestros días y cotidianidad. Ella siempre está llamando e intercediendo por sus hijos.

En cuanto a la película en sí, me resultó muy bonita, sencilla, clara, dura por momentos… Pensé que sería más normal, al no ser actores profesionales todos, pero está muy bien desarrollada y estoy segura que todos terminarán de verla con más amor a María.

Seguramente lo que recoge la película y los libros se queda corto para lo que fue. Con la película se consigue un objetivo: dar a conocer el mensaje de la Virgen. A mí, por lo menos, me despertó la curiosidad de leer más sobre ello, y sobre todo muchas ganas de orar, de rezar el rosario, de reparar por nuestros pecados y los del mundo entero. Dicen que es la continuación de los mensajes de Fátima. Así lo creo.

También me gustó que, aunque era sobrenatural lo que pasaba, presentaba a las niñas como personas normales, lo que da esperanza de que no tienes que ser perfecto para que María se acerque a sus hijos y ruegue por ellos.

Estuve con las emociones a flor de piel. Hubo gente que llorábamos y sentíamos escalofríos constantes. Salí deseando que la pueda ver más gente y que se resuelva el caso.

Gracias por hacer posible que la pudiéramos ver. Gracias a los que la desarrollaron y, sobre todo, ¡¡gracias a Nuestra Madre amada!!!!

 

Mónica Muquiz, Marbella (España)