Los testigos

Muchas personas escriben y hablan sobre las apariciones de San Sebastián de Garabandal. Eso es una buena señal, porque muestra el gran interés que siguen suscitando los hechos allí ocurridos. Pero, ante cualquier acontecimiento, a quien queremos escuchar es a los testigos, a los que vieron en primera persona lo que pasó, a los que conocieron de primera mano a sus protagonistas. Eso mismo nos sucede en Garabandal: queremos escuchar a los que lo vivieron; queremos saber qué pruebas recibieron para creer que la Virgen estaba allí; queremos escuchar sus reflexiones y también sus argumentos.Y también queremos saber qué frutos está dando Garabandal: queremos escuchar a esos otros testigos que afirman que la vida les cambió en Garabandal porque recibieron allí una gracia de conversión, de sanación espiritual o incluso física, de crecimiento en la fe, de consuelo interior. Con esta sección están invitados a contribuir todos los que se experimenten —de una forma o de otra— testigos de las apariciones de Garabandal. Quien lo desee, puede enviar su testimonio a través del correo electrónico: press@peliculagarabandal.com

Pasaba por un momento difícil

En Garabandal la Virgen parece especializada en curaciones interiores. María José Fernández, desde Sevilla, da testimonio de lo que vivió durante su estancia en la pequeña aldea cántabra.

Yo tuve la suerte de estar unos días en Garabandal y me traje una experiencia de amor de Nuestra Madre inexplicable. Aún la llevo conmigo. Me siento afortunada. Sabía de la existencia de Garabandal. Hace muchos años, algún familiar me había hablado de los fenómenos que allí ocurrieron comparándolos a los de Fátima u otros similares. He viajado sola a diferentes destinos por placer y, hace poco más de un año, pasaba por un momento difícil interiormente.

Me hacía preguntas sobre mi presente y futuro. Interiormente estaba vacía, a pesar de encontrarme en un buen momento personal. No sé por qué, pero empezó a interesarte visitar Garabandal. Así que planifiqué mi viaje con la excusa de visitar Cantabria. Conforme subía por aquellas curvas, mis ganas por llegar cada vez eran mayores. Encontré un pueblo tranquilo, gente amable... Solo casas, un bar, pensiones y poco más. El tiempo se detiene y tus necesidades mundanas también.

Detalles inexplicables fueron llenando mi interior. Todo pasa a un segundo plano, sin que por ello lo dejes de lado. Al contrario, vuelves a tu vida normal reforzado, pero sabiendo que el motivo por el que estamos aquí es otro. Allí he comprendido muchas cosas: la importancia del rezo del rosario, por ejemplo, también el respeto por los sacerdotes.

Animo a todos a visitar Garabandal.

María José Fernández. Sevilla

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