Los testigos

Muchas personas escriben y hablan sobre las apariciones de San Sebastián de Garabandal. Eso es una buena señal, porque muestra el gran interés que siguen suscitando los hechos allí ocurridos. Pero, ante cualquier acontecimiento, a quien queremos escuchar es a los testigos, a los que vieron en primera persona lo que pasó, a los que conocieron de primera mano a sus protagonistas. Eso mismo nos sucede en Garabandal: queremos escuchar a los que lo vivieron; queremos saber qué pruebas recibieron para creer que la Virgen estaba allí; queremos escuchar sus reflexiones y también sus argumentos.Y también queremos saber qué frutos está dando Garabandal: queremos escuchar a esos otros testigos que afirman que la vida les cambió en Garabandal porque recibieron allí una gracia de conversión, de sanación espiritual o incluso física, de crecimiento en la fe, de consuelo interior. Con esta sección están invitados a contribuir todos los que se experimenten —de una forma o de otra— testigos de las apariciones de Garabandal. Quien lo desee, puede enviar su testimonio a través del correo electrónico: press@peliculagarabandal.com

En agradecimiento a la Virgen de Garabandal

Mario Arturo Ojeda Morelos es de México y es sobrino del conocido P. Gustavo Morelos, gran difusor de los hechos de Garabandal en su país. Mario está convencido que, si recuperó la salud en un caso gravísimo de peritonitis, fue gracias a la intercesión de Nuestra Madre del Carmen de Garabandal, por eso ahora está muy interesado en dar a conocer la película «Garabandal, solo Dios lo sabe». Así lo cuenta él.

Me presento como su hermano en Jesús, Mario Arturo Ojeda Morelos. Soy originario de Morelia (Michoacan, México), ciudad situada en el centro de la república mexicana.

En el año de 1968 yo tenía 13 años de edad y cursaba el segundo grado de Secundaria. A mediados del mes de marzo, la escuela organizó una excursión a un parque cercano a la ciudad. Pocos días después, comencé a presentar malestar físico, con temperatura de 39° y 40°C. La temperatura persistió por varios días. El doctor supuso que debía ser un recargo estomacal e indicó un laxante o purga, que se suministró de inmediato. Pasaron varios días sin que hubiera ninguna mejoría, por lo que mis padres recurrieron a una segunda opinión. Los médicos llegaron a la conclusión de que se trataba de un caso de apendicitis, pero, debido al purgante, se generó una «peritonitis aguda». Se requirió de una cirugía de emergencia que duró varias horas y en la cual se descubrió una perforación amplia de intestino. Gracias a Dios pude salir con vida de esta primera intervención.

A los pocos días se presenta una crisis aún más grave ya que, a causa de la infección, nuevamente fue necesario retirar intestino. Diez días después se hace necesaria una tercera cirugía, ya que el intestino no respondía. Por los comentarios de los doctores, comprendimos que había una posibilidad aún menor de sobrevivencia.

Durante todo el proceso de mi enfermedad el P. Gustavo Morelos (hermano de mi mamá), que estaba en Italia me puso en la intercesión de Nuestra Señora del Carmen de Garabandal y del Sto. Padre Pio, ya que él estuvo personalmente tanto en Pietrelcina como en Garabandal desde el inicio de las apariciones. Nos compartía películas, objetos besados por la Virgen y reliquias, tanto de los Pinos de Garabandal como del Padre Pío. Así mismo, todos estos sucesos fueron promovidos en México por el P. Gustavo Morelos, siempre buscando la aprobación de los obispos de las diferentes diócesis.

Este año que se cumplen cincuenta años de lo relatado. Es por esto que deseo compartir mi experiencia, en agradecimiento a Dios Nuestro Señor, a la Virgen del Carmen de Garabandal y al Santo Padre Pío, así como a todas las personas que oraron por mi salud.

En la voluntad de dios. ¡¡¡Fiat, fiat, fiat!!!!