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Javier Paredes es catedrático de Historia en la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid, España), además de un infatigable investigador de la vida de Sor Patrocinio (la «Monja de las Llagas»). Entre otros muchos temas, ha estudiado también —desde el punto de vista del historiador, no del teólogo— el papel de las apariciones marianas en la Edad Contemporánea.

Después de todo esto, nos le hemos encontrado de pronto en el cártel de la película «Garabandal, solo Dios lo sabe», interpretando a uno de sus protagonistas: Mons. Lucio Alfaro. Y tenemos muchas cosas que preguntarle sobre esto.

Javier, tienes mucho que contarnos, pero empieza explicándonos cuál es el papel de las apariciones marianas en nuestra convulsa historia contemporánea.
La Era Contemporánea, es decir los siglos XIX y XX, es el momento histórico de la Virgen. De todas las apariciones aprobadas por la Iglesia el 80% tiene lugar en estos dos siglos y eso tiene que tener un sentido histórico, porque Jesucristo es el Señor de la Historia. Justo cuando la sociedad ha dado la espalda a Dios de un modo radical y no quiere ni oír hablar del sentido transcendente, interviene la Madre repetidamente para que nos demos la vuelta y volvamos a ver a Dios  

Pero, ¿la mística no es cosa del pasado, algo ya superado por el triunfo de la razón?
Pues tengo para mí que la mística va ser cosa muy, pero que muy del futuro, porque a no mucho tardar, por la misericordia de Dios, entraremos en éxtasis y permaneceremos así durante toda la eternidad. En consecuencia, conviene que nos vayamos entrenando en esta vida, no vaya a ser que llegado el momento hagamos el papelón de las vírgenes necias.

¿Por qué aceptaste actuar en la película sobre Garabandal?
Pues porque soy una estrella rutilante de las ondas y no puedo vivir sin rodar por lo menos una película al semestre… ¡Vamos hombre! Que yo no había hecho esto en mi vida, pero por la Virgen soy capaz de hacer el pino-puente y con una sola mano. Y, desde luego, que a mis años es más fácil rodar una película que hacer gimnasia.

¿Qué impresión te dio cuando llegaste al lugar donde tenías que rodar y te encontraste bajo los focos a las órdenes de Brian Jackson?
Que había un ambiente tan sobrenatural, que o te ponías a rezar o desentonabas. Lo de rodar ya era secundario.

¿Qué reflexiones te hacías mientras interpretabas a Mons. Ortega? ¿En qué pensabas?
Pues en lo único que pensaba era en cambiar el guion que me habían dado, y aprovechando que me había vestido de obispo, aprobar las apariciones. Pero el director de la película es muy suyo y no me dejó. Paciencia y barajar…

¿Qué importancia crees que puede llegar tener esta película en la historia de las apariciones de San Sebastián de Garabandal?
Mucha gente que sabe que la Virgen es Madre de Dios, se va a dar cuenta que también es Madre Nuestra. Y esto, como dicen los chicos de ahora, «es lo más».