Maria Jose Arranz

Toda la familia de María José Arranz participó en la grabación de «Garabandal, solo Dios lo sabe»: ella, su esposo Juanjo y sus siete hijos.

María José y Juanjo interpretaban a María Luisa Salazar y a su esposo, testigos de las apariciones. Una de las grandes dificultades de esa breve escena, estribaba en que la intérprete de Conchita, Belén Garde, debía llegar hasta Juanjo para devolverle su alianza matrimonial besada por la Virgen, pero debía hacerlo realizando un amplio recorrido caminando de espaldas y mirando hacia lo alto y, sin bajar la mirada, introducir a la primera el anillo en el dedo correcto. María José y Juanjo tuvieron que repetir su escena nada más y nada menos que diecisiete veces hasta que el director quedó satisfecho.

La película, sin duda, ha sido una bendición de Nuestra Madre a mi familia. En palabras de Juanjo, mi marido, fue «la mejor experiencia de todo el verano». Juanjo insistió mucho, a todo el que se dejó, en que nosotros queríamos participar. Así que al final tuvimos ambos nuestro papelito estelar con frase y todo: Mª Luisa y su marido en la escena del anillo.

¿La primera impresión de rodaje? ¡Alucinante! Todo parecía, era, profesional: el despliegue de vestuario, la maquilladora, la Maria Jose Arranz3peluquería… Entrabas «de normal» y salías «de época». Lo que más me llamó la atención era la seriedad con que todo el mundo participaba, el espíritu que se respiraba. En ese momento supe que aquello era más, mucho más, de lo que yo me había imaginado: la paciencia, el silencio, la obediencia, la servicialidad, el trabajo conjugado de tantas personas, tan distintas en edad, temperamento, nacionalidad… ¡Sobrenatural!

Solo unas palabras más sobre mi «Mª Luisa». Recuerdo una foto que alguien me hizo durante el rodaje. Yo estoy de espaldas, vestida con mi atuendo, mirando el impresionante paisaje de las montañas bañadas por el sol para aislarme de toda la gente presente en la toma. Y recuerdo pensar: ¿qué milagro me ha hecho a mí la Virgen en Garabandal? Se me empañaron los ojos de lágrimas: ha cogido a mi hija Itziar y se la ha llevado hasta Ecuador para que se encuentre allí con Cristo. Yo no sabía entonces, pues ella estaba todavía allí de misiones, hasta qué punto iba a ser así. Esta emoción es la que me ayudó a interpretar la escena y a abrazar intensamente a mi marido 17 veces en todas las tomas que tuvimos que hacer.

Para mí la guinda fue que Itziar al día siguiente de llegar de Guayaquil pudiera participar en el rodaje de las escenas de interior de la película. ¡¡En esta peli salimos todos!!

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